Intolerancias alimentarias

Un 50% de la población padece alguna intolerancia alimentaria. Detectarla a tiempo evita otras complicaciones.

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La intolerancia alimentaria es una reacción de nuestro organismo que se produce por un déficit metabólico, al consumir ciertos alimentos. Se diferencia de la alergia en que no está mediada por IgE.

Entre las intolerancias más frecuentes encontramos:

  • INTOLERANCIA A LA LACTOSA:

    La lactosa es un disacárido que está presente en la leche. Para su metabolismo se requiere la presencia de la lactasa (enzima que divide la lactosa en glucosa y galactosa).

    Las personas intolerantes a la lactosa presentan un déficit de lactasa, por lo que no son capaces de metabolizar este azúcar presente en la leche.

    La lactosa que no se ha absorbido en el intestino delgado llega hasta el colón, donde es fermentada por acción de las bacterias que componen la flora intestinal, produciendo flatulencia, hinchazón, cólicos e incluso diarreas.

    Esta problemática asociada al consumo de lácteos puede variar su sintomatología y virulencia en cada caso, dependiendo de la tolerancia que presente cada individuo. Es por ese motivo que se requiere de una atención más profunda y personalizada.

    La leche, dependiendo de su presentación, puede contener más o menos lactosa, de ahí que su tolerancia varíe. Así, por ejemplo, se suele tolerar mejor un queso curado o un yogur que un vaso de leche.

    En este punto, es conveniente no confundir “intolerancia a la lactosa”,  con “alergia a las proteínas de la leche” o “histaminosis” a los lácteos.

  • INTOLERANCIA A LA FRUCTOSA Y SORBITOL:

    Hay personas que, a pesar de llevar una alimentación sana, presentan numerosos síntomas digestivos adversos, como distensión abdominal, diarreas, estreñimiento, gases, acidez…En estos casos, la causa puede ser una intolerancia o malabsorción de la fructosa y el sorbitol.

    La fructosa es un monosacárido presente principalmente en frutas, verduras, algunas hortalizas y en la miel.

    Por su parte, el sorbitol es un polialcohol que, de forma natural, se encuentra presente en frutas de la familia rosaceae, como son las peras, las manzanas, las ciruelas, los membrillos, los melocotones y los albaricoques.

    Tanto la fructosa como el sorbitol se utilizan cada vez con mayor frecuencia en la industria alimentaria como endulzante natural, gracias a su alto poder edulcorante y su menor aporte calórico.

    Debido a esta característica, su consumo ha aumentado considerablemente, estando presentes en refrescos, caramelos, bollería, helados y en productos etiquetados “sin azúcar añadido” o “productos light”.

    La fructosa se absorbe en el intestino delgado por la acción de un transportador específico (GLUT5) y posteriormente pasa a la sangre con la ayuda de otro transportador (GLUT2), el cual transportará la fructosa conjuntamente con la glucosa y galactosa.

    Esto hace que, en presencia de glucosa, se puedan absorber mayores cantidades de fructosa y esta se tolere mejor. Sin embargo, si la fructosa se acompaña de sorbitol, se dificulta aún más la absorción ya que ambos compiten al utilizar el mismo transportador GLUT-5.

    En cualquier caso, un consumo de sorbitol superior a 20-25 gr, puede ocasionar síntomas digestivos adversos en personas sanas ya nuestro organismo no es capaz de absorber una cantidad superior a esta.
    Del mismo modo, si existe un déficit o inactividad del transportador GLUT-5, la fructosa no se absorbe adecuadamente, pasando al colón, donde es fermentada por las bacterias presentes en la flora intestinal.

    Esta fermentación produce la liberación de gases, como hidrógeno, dióxido de carbono y metano, y como consecuencia aparecen síntomas gastrointestinales como diarreas, estreñimiento, dolor abdominal, náuseas o gases.

    Por tanto, el grado de mala absorción va a depender del déficit o inactividad del transportador GLUT-5 y de la mezcla de azúcares que llegue finalmente al intestino. Por este motivo, cada persona requiere de una dieta específica, adaptada a su situación.

    Para el diagnóstico de la malabsorción de la fructosa y sorbitol lo más adecuado es realizar un test de Hidrógeno espirado.

    Este test se basa en determinar los gases que se producen en la fermentación de la fructosa en el colón. Se trata de una prueba no invasiva que requiere de una preparación previa, para evitar falsos negativos.

  • INTOLERANCIA A LA HISTAMINA POR DEFICIT DE DAO:

    Para entender lo que significa “Intolerancia a la histamina por déficit de DAO”, hay que definir qué son tanto la histamina como la DAO.

    La histamina es una amina biógena que se encuentra de forma natural en muchos alimentos y que está implicada en numerosas funciones en nuestro organismo, como las que realizan el sistema inmune, el sistema digestivo, el sistema nervioso o el sistema reproductor, actuando como hormona y como neurotransmisor..

    La DAO es la Diaminoxidasa, una enzima presente en la mucosa intestinal, cuya función es metabolizar la histamina.

    Si la histamina no se metaboliza se acumula provocando síntomas histamínicos como migrañas, molestias digestivas, cansancio…

    Aunque la principal causa de la histaminosis es de origen endógeno, hay personas que presentan un déficit orgánico de DAO, lo que provoca una disminución de la tolerancia de la histamina, ya que no puede metabolizarse correctamente.

    El déficit de DAO puede ser:

    • Genético (siendo lo menos probable).
    • Derivado de enfermedades inflamatorias intestinales.
    • Asociado al consumo de fármacos que bloquean la actividad de la DAO.
    • Como consecuencia del consumo de bebidas alcohólicas.

    Una alimentación con alimentos bajos en histamina ayuda a controlar los síntomas.

    Este tipo de dietas suelen ser restrictivas, por lo que es muy importante que sean controladas por un profesional en el ámbito de la nutrición, para evitar carencias.

  • INTOLERANCIA AL GLUTEN (ENFERMEDAD CELIACA) Y SENSIBILIDAD AL GLUTEN NO CELIACA.

    A estas alturas, es muy probable que sepas qué es el gluten, pero por si no es así, el gluten es una proteína formada por las prolaminas, gliadina y gluteína, y que está presente en cereales como el trigo, centeno, espelta, cebada, avena y kamut.

    La enfermedad celiaca (EC) es una patología autoinmune en la que se produce una intolerancia permanente y crónica al gluten.

    Se presenta en personas que tienen una predisposición genética (son HLA-DQ2 o DQ8 positivos), y se caracteriza por una reacción inflamatoria de la mucosa del intestino delgado, que dificulta la absorción de macro y micronutrientes.

    Esta inflamación provoca síntomas como diarrea crónica,hinchazón abdominal, estreñimiento, náuseas y vómitos, anemia, debilidad generalizada, dermatitis, dolor de cabeza o alteraciones del esmalte dental, entre otros.

    Si te identificas con estos síntomas, consulta con tu médico la posibilidad de ser celiaco, ya que el diagnóstico de la EC es muy importante que se realice antes de eliminar el gluten de tu dieta, para evitar falsos negativos.

    Si tienes dudas al respecto puedes consultar el “Protocolo para el diagnóstico precoz de la Enfermedad Celiaca” editado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

    Cuando se elimina el gluten de la dieta del celiaco, mejora la sintomatología y se normaliza la mucosa intestinal.

    ¿Y qué diferencia hay entre la enfermedad celiaca (EC) y la sensibilidad al gluten no celiaca (SGNC)?

    La SGNC se caracteriza por la presencia de síntomas intestinales y extra digestivos relacionados con la ingestión de gluten en pacientes que no son celiacos ni presentan alergia al trigo.

    El diagnostico se hace por exclusión, ya que no existen parámetros analíticos para su detección. También hay que tener en cuenta que existe coincidencia con la sintomatología del Síndrome de Intestino Irritable y del H.A.N.A.

    Asimismo, hay estudios que empiezan a relacionar la fibromialgia y otras enfermedades reumatológicas con la sensibilidad la gluten.

    Queda un amplio camino a seguir en este campo, ya que, como puedes observar, el gluten se relaciona con un gran número de dolencias.

El transportador GLUT-5 presente en el borde en cepillo de las células intestinales y el transportador GLUT-2 presente en la zona basal del enterocito, son necesarios para la absorción de fructosa.

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